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ebola 2

Todos vemos como los periódicos, medios digitales, las radios y las televisiones, ocupan sus espacios con esta enfermedad. En España la libertad de expresión es un derecho fundamental regulado por el artículo 20 de la Constitución Española, no tiene más límite que el “derecho al honor, la intimidad, a la propia imagen y la protección de la juventud, la infancia y respeto a los derechos fundamentales”, sin embargo algo se ha sobrepasado.

El protagonismo de los medios de imagen se juntó  con la descoordinación inicial del gobierno en gestionar el problema.

En una fase inicial  de información de todos tipos: contrastada, especulativa, fidedigna, educativa, alarmista ha ocasionado que todo el mundo hable, aumentando la desinformación.  En EE. UU a las 12 horas, después del  primer contagio en Dallas (Texas) para impedir que se genere una alarma social desarrollaron una intensa política de comunicación explicando la estrategia a seguir, frenando la especulación y los rumores: entrevistas en directo, ruedas de prensa con médicos y detallando que hacer frente a la crisis.

  • Información transparente
  • Unificación del mensaje
  • Se preservó la identidad del paciente

El Hospital Presbiteriano de Dallas, contrató a la agencia de comunicación Burson Marsteller, transmitiendo un mensaje de calma a la sociedad.

Las autoridades sanitarias españolas gestionaron la información en un principio de forma errónea:

  • No se transmite seguridad (la ministra no es experta y no conoce estos temas).
  • Rueda de prensa no convincente (llevar escrito el discurso, improvisación).
  • Comunicación Ministerio de Sanidad, Comunidad y redes sociales, deficientes los contenidos de información.
  • Gestión política del hecho con polémica (consejero de sanidad Javier Rodríguez tardó 2 días en hacer declaraciones siendo después polémicas).

En una fase posterior  se ha cambiado el rumbo:

  • Con la creación de un comité especial dirigido por Soraya Sáenz de Santamaría.
  • Creación de un portavoz del comité especial: Fernando Simón que informa sobre situación del ébola en España.
  • Creación de una web y cuenta Twitter con información de la enfermedad.

Vemos como aquí hacemos las cosas igual o mejor que en otros países, pasada la fase inicial de improvisación, donde tenemos profesionales sanitarios preparados y con reconocida experiencia, pudiendo exportar la experiencia exitosa a otros países en el cuidado del paciente y deja de ser importante este tema, para dar prioridad a otros como el crecimiento  económico y el desempleo.

Respecto a la difusión de la foto de la enfermera afectada por el virus, el veredicto de la mayoría de juristas y expertos Catedráticos  en derecho a la información concluyen que jamás debió publicarse:

  • Yolanda Gómez Universidad UNED

“la imagen no aporta datos veraces acerca del estado de la paciente”

  • Juan Carlos Gavara Universidad Autónoma de Barcelona

“la enferma se encuentra en una habitación de hospital que no es un espacio abierto”

  • Paloma Biglino Universidad de Valladolid

“la imagen no era necesaria para difundir la información”

  • Xavier Arbós Universidad de Barcelona

“la foto no añade ninguna información relevante”

  • Lorenzo M. Bujosa Universidad de Salamanca

“la enferma no ha autorizado a que la muestren en unas circunstancias que no son   nada agradables”

La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) insta a los medios a ejercer el periodismo con la máxima responsabilidad para informar de la crisis del ébola.

Informadores de la Salud (ANIS) establece los siguientes principios básicos para gestionar la información de la crisis:

  1. Ofrecer toda la información disponible con transparencia y veracidad.
  2. Evitar rumores y mensajes contradictorios que generan desinformación y alarma social.
  3. Proporcionar portavoces expertos y adecuados que mantengan un contacto periódico con los medios de comunicación durante la crisis.
  4. Respetar la intimidad de los afectados, de su familia y de su entorno.
  5. Escuchar a sus profesionales de comunicación expertos en información de salud.

 

A los profesionales de comunicación desde ANIS se les pide:

  1. Ofrecer información rigurosa y contrastada.
  2. Evitar los bulos, los rumores y la especulación.
  3. Seleccionar fuentes externas, suficientemente acreditadas desde el punto de vista técnico y clínico como portavoces.
  4. Respetar la intimidad de los afectados, de su familia y de su entorno.
  5. Poner profesionales especializados en salud al frente de la información.

 

La Ley de Autonomía del Paciente protege al enfermo, el control de sus datos, su historial clínico y su imagen en el ámbito sanitario.

Los periodistas especializados en el área de la salud tienen un papel fundamental en esta crisis, al conocer los términos, los actores y valorando las fuentes.

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