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La depresión es resultado de factores sociales, psicológicos y biológicos. También hormonas como la serotonina, la dopamina  están vinculadas a la depresión.

Los factores genéticos y los ambientales son fundamentales en la etiología. Los estudios genéticos se han llevado a cabo en:

  • Estudios de familia
  • Gemelos
  • Adopción

Ya que no siguen un patrón clásico de herencia mendeliana.

Se habla de “susceptibilidad para desarrollar la enfermedad”, el  umbral de susceptibilidad es uno de los que mejor explican la transmisión de la enfermedad, esta susceptibilidad se distribuye de forma continua en la población. De forma que los individuos que sobrepasan un umbral manifiestan la enfermedad. Se piensa que esta enfermedad está determinada por genes de “efecto menor” que son modulados por el ambiente.

 

Los estudios de familia: es la forma más sencilla de estudiar los factores hereditarios implicados en un trastorno, se basan en la observación de la familia y del estudio de la prevalencia del trastorno entre sus miembros, lo que permite calcular el riesgo mórbido familiar para el diagnóstico de interés. Entre los familiares de los afectados es mayor el patrón de enfermedad de depresión, los familiares de primer grado de un paciente con depresión mayor (padres y hermanos, 50% de genes compartidos) existe un aumento importante de la prevalencia de esta patología (15%) respecto a la observada entre la población general (5,4%).

 

Gemelos: comparan las tasas de concordancia para un determinado trastorno en gemelos monocigóticos o idénticos (que comparten todos sus genes) respecto a las tasas en gemelos dicigóticos (solo comparten la mitad de sus genes). Una revisión realizada por Tsuang y Faraone muestra que un 60% de la variabilidad fenotípica presente en la depresión mayor podría ser atribuida a factores genéticos. Otros investigadores lo sitúan alrededor del 40%. “Bases genéticas de la vulnerabilidad a la depresión” (2015).

 

Kendler en una muestra de siete mil gemelos ha identificado acontecimientos estresantes que pueden desencadenar una depresión mayor:

  • Perdida (muerte, separación y otros)
  • Humillación (vivencias vejatorias, separaciones iniciadas)

 

Riesgos genéticos, número de episodios depresivos previos y eventos estresantes que llevan a una DM” American Journal Psyquiatry (2001), 158, 582-586.

 

Estudios de búsqueda de los genes de riesgo:

1.Estudios de ligamento

 

Se utilizan genealogías en las que la enfermedad se presenta en diferentes familiares y en las que se observa un patrón de herencia mendeliano. Se estudia la segregación de un determinado marcador  genético  y se observa si existe independencia entre la transmisión de la enfermedad  y el marcador.  En caso de que un alelo y la enfermedad se transmitan conjuntamente. Estos estudios permiten calcular el LOD-score (un parámetro estadístico que nos indica cual es la probabilidad de que exista ligamiento entre el marcador genético estudiado y la enfermedad, que se transmitan conjuntamente (LOD-score >3).

 

Uno de los resultados más interesantes corresponde al cromosoma 11. En muestras con depresión mayor recurrente, muestra un LOD-score superior a 3 (4.2) en la región cromosómica 11 pter-p1532. Esta región del cromosoma 11 contiene genes que han sido considerados candidatos para el TDM como la Tyrosina Hidroxilasa (TH), enzima clave en la síntesis de dopamina.  Otro resultado interesante es la región del cromosoma que alberga el gen del transportador de la serotonina (SLC6A4), importante en estudios interacción genética ambiente (GXA).

 

2.Estudios de asociación

 

Es una alternativa a los estudios de ligamiento, son estudios caso control, en el que se compara la frecuencia de un posible alelo de riesgo de un gen candidato en personas afectadas por una misma enfermedad y no emparentadas (grupo caso), con la frecuencia observada en individuos sanos del mismo grupo étnico (grupo control). Si el factor de riesgo analizado se encuentra con más frecuencia en el grupo de casos que en de controles, existe una asociación entre el factor y la enfermedad.

 

Recientemente se ha llevado a cabo un meta-análisis de estudios de asociación genética en depresión mayor en el que se han analizado 20 polimorfismos distribuidos en 18 genes. Cinco genes mostraron una asociación estadísticamente significativa con la depresión mayor: APOE, GNB3, MTHFR, SLC6A3, SLC6A4.

 

El gen SLC6A4 ha sido uno de los más estudiados, ya que codifica la proteína que es diana terapéutica de los fármacos selectivos que inhiben la recaptación de la serotonina,  este gen codifica para el transportador de serotonina y presenta el polimorfismo 5-HTTLPR en la zona promotora, con dos variantes alélicas 528 (L) la 484 (S).  La presencia del alelo 484 se asocia a una menor expresión del gen y a un menor número de transportadores de serotonina en la membrana neuronal, se asocia con rasgos de severidad de la depresión (suicidio o melancolía) así como una mayor vulnerabilidad para desarrollar depresión cuando se ha sufrido maltrato en etapas infantiles.

 

 

3.Estudios de interacción gen-ambiente (GXA)

 

Determinados genotipos (genotipos de riesgo) conferirían una mayor probabilidad de sufrir el trastorno en comparación con otros (genotipos de no riesgo) ante una misma exposición a un factor de riesgo ambiental. Los individuos genéticamente vulnerables poseen más riesgo de padecer la enfermedad cuando se exponen a la misma dosis de un determinado factor de riesgo ambiental.

 

Un meta-análisis del equipo de Risch y cols. Concluye que los acontecimientos vitales tienen una potente relación con el incremento de riesgo para sufrir depresión mayor. Las experiencias “tempranas” como el maltrato infantil, pueden afectar al desarrollo del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HHA) y a las respuestas neurobiológicas al estrés en la edad adulta, y predisponer al individuo para el desarrollo del TDM.

 

 

4.Estudios de genoma completo (GWAS)

 

Se basa en matrices o microarrays de genotipación que permiten rastrear la variabilidad del genoma humano (hasta un millón de marcadores genéticos en un sujeto en un solo experimento) con el objetivo de testar la hipótesis de enfermedad común variante común sin la necesidad de realizar un estudio hipótesis-dirigido sobre la etiología de la enfermedad.

 

 

 

La depresión es un trastorno mental frecuente en el mundo que afecta a 350 millones de personas, es la principal causa de discapacidad y  es una importante carga mundial de morbilidad. Afecta más a la mujer que al hombre, pudiendo llevar al suicidio. Puede aparecer en cualquier momento de la vida siendo más frecuente entre los 18 y 44 años de edad y con una media de inicio alrededor de los 27 años.

 

Entre el 8% y el 15% de las personas sufren depresión a lo largo de su vida. En España afecta al 4-5% de la población (una de cada diez personas), es el país con más tasa de depresivos en la población de edad avanzada.  En Atención Primaria un 20% de los pacientes que acuden a las consultas presentan signos de depresión y alrededor del 50% no son detectados ni diagnosticados.

 

El principal síntoma es la “tristeza”: “no tener energía ni vitalidad, ni ganas de hacer nada”. Los principales síntomas cognitivos: pérdida de memoria, falta de concentración, dificultad en ejecutar las acciones y perdida de flexibilidad cognitiva.

 

Para que haya un diagnóstico depresivo mayor según los criterios del DSM-IV-TR, tiene que presentarse 1 síntoma emocional y 4 síntomas somáticos o cognitivos, y tienen estas manifestaciones que estar presentes como mínimo durante un periodo de 2 semanas.

 

Dependiendo del número y de la intensidad de los síntomas, los episodios depresivos pueden clasificarse:

  • Leves
  • Moderados
  • Graves

 

Las personas con episodios depresivos leves tienen alguna dificultad para seguir sus actividades laborea y sociales habituales, aunque no las suspendan totalmente.

 

Ambos tipos de depresión pueden ser crónicos y recidivantes.

 

Trastorno depresivo recurrente: se caracteriza por

  • Repetidos episodios de depresión
  • Estado de ánimo deprimido
  • Pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar
  • Disminución de la energía, disminuyendo la actividad
  • Un mínimo de 2 semanas
  • Ansiedad, alteración del sueño y del apetito
  • Sentimientos de culpa y baja autoestima
  • Dificultades de concentración

 

Trastorno afectivo bipolar: son episodios maníacos y depresivos separados por intervalos con un estado de ánimo normal. Los episodios maníacos cursan:

  • Estado de ánimo elevado o irritable
  • Hiperactividad
  • Logorrea
  • Autoestima excesiva
  • Disminuye la necesidad de dormir

 

 

Margarita Rivera y Peter Mc Gufin en agosto de 2015 han publicado un estudio “locus genéticos asociados con depresión” Genome Med 2015; 7(1):92

Hablan de dos genes implicados que quizás se puedan usar con fines diagnósticos:

  • SIRT1 implicado en la generación de mitocondrias, es la primera evidencia que relaciona este orgánulo energético con la enfermedad mental.
  • LHPP, las pistas son escasas pero se le relaciona con el tiroides. Se suele presentar asociado con el anterior en la Depresión Mayor

 

 

Links relacionados:

  • Estudio genético asociado a la depresión Genome Med

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4548917/ 

  • Bases genéticas de la vulnerabilidad a la depresión

http://med.10-multa.com/himiya/12444/index.html 

  • Confederación de asociaciones de enfermos de salud mental en España

https://consaludmental.org/ 

  • Ministerio de Sanidad, salud mental

http://www.msssi.gob.es/ciudadanos/saludMental/home.htm

 

 

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