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Cuando nos encontramos frente a un problema se dice que la explicación más simple es la indicada. Se trata de encontrar la solución a un problema eliminando lo innecesario, se conoce como el principio dela navaja de Ockham”: “En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más posible”.

Es un principio de razonamiento conocido como “principio de economía”, “principio de parsimonia” o de “simplicidad”.

Atribuido al fraile franciscano y filósofo medieval Guillermo de Ockham. Viene de la época de Aristóteles (perfección era igual a simplicidad) hasta desembocar en el “método científico”.

El principio de La navaja de Ockham se aplica a casos prácticos y específicos en filosofía, economía y física.

Cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja. La complejidad de la teoría se puede medir por el número de entidades o por el número de axiomas.

En ciencias esto está relacionado con los “modelos teóricos”. En el método científico la explicación más simple es la más probable, pero no quiere decir que sea verdadera, si el experimento es refutable; la teoría compleja puede ser la verdadera.

En ciencias se usan las matemáticas para definir las leyes físicas, y la hipótesis más sencilla es la que tiene la formulación matemática más sencilla

Las teorías modernas usan fuerzas fundamentales dentro de la sencillez y simplicidad:

Interacción gravitatoria” entre distintos cuerpos con masa, Newton:

La FUERZA con que se atraen dos cuerpos tenía que ser proporcional al producto de sus MASAS dividido por la distancia entre ellos al cuadrado

F= G m1 x m2/ r2

 o la de “la energía de la masa” de Albert Einstein;

E=mc2

La ENERGÍA (E) es igual a su MASA (m) multiplicada por la VELOCIDAD DE LA LUZ (c) al cuadrado.

William de Ockham (1285-1349) era un monje Franciscano, creador del “nominalismo”, respuesta al problema de los universales: valoración de lo individual y del conocimiento “empírico” de los hechos que contribuye al desarrollo del método científico y las ciencias experimentales. Entre sus obras destacan “Sentencias” (Scriptum in quatuor libris Sententiarum) y una “Suma” (Logica maior o Summa logicae (1324 – 1328)) donde comenta la lógica aristotélica. Su formulación original del siglo XV es “pluritas non est ponencia sine necessitate” (las cosas esenciales no se deben multiplicar sin necesidad).

En el siglo XII, surge la filosofía “escolástica” dentro de la Iglesia Católica, corriente teológico-filosófica del pensamiento medieval, que coordina la fe y la razón. Los más famosos fueron: Santo Tomás de Aquino, Guillermo de Ockham y Duns Escoto. Combinaban el racionalismo del pensamiento aristotélico en la fe cristiana.

El concepto “navaja de Ockham” apareció en el siglo XVI, expresando como Ockham “afeitaba como una navaja las barbas de Platón” la simplicidad frente a las entidades (entes físicos, entes matemáticos y las ideas). Descartando las especies sensibles o inteligibles como intermedias en el proceso del conocimiento y rechazó el principio de individuación (lo que hace que una esencia (ser esto o aquello en sentido real, que es universal) se concrete en un individuo en una existencia particular).

Biblliografía:

Audi, Robert; “Ockham´s razor”, The Cambridge Dictionary of Philosophy, 2ª ed. Cambridge University Press

De Sagrera, J Esteva; “La navaja de Ockham”, Elsevier, 2006

https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-la-navaja-ockam-13089127

Historia de La Filosofía, Ed. Santillana Educación, volumen 18. 2005

Turnbull, Neil; “Que sabes de Filosofía”, Ed. B. 1999