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“La huella ecológica” es un indicador que se usa para conocer el impacto de la sociedad sobre el planeta, acuñado en 1996 por el economista William Rees y el ecologista Mathis Wackernagel.


Con el podemos evaluar el impacto que produce sobre el planeta una forma determinada de vida, que nos sirve para medir el desarrollo sostenible: es un indicador biofísico de sostenibilidad.
Analiza patrones de consumo de recursos y la producción de desechos de una población determinada. Mide la superficie necesaria (hectáreas) para producir los recursos consumidos por un ciudadano, una actividad, país, ciudad o región, etc. Así como la necesaria para absorber los recursos que genera, independientemente de donde estén localizadas las áreas.


Parte de los siguientes aspectos:


Se necesita un flujo de materiales y de energía proveniente de los sistemas ecológicos.
Se necesitan sistemas ecológicos para absorber residuos generados durante el proceso de producción y el uso de los productos finales.
El espacio está ocupado por infraestructuras, viviendas, equipamientos reduciendo las superficies de los ecosistemas productivos.

La huella ecológica es más evidente en las grandes ciudades occidentales; el 20%de la población que vive en ciudades ricas consume más del 60% del PIB mundial, el estilo de vida de los países desarrollados no puede extenderse al resto del Planeta, no hay recursos para todos. Necesitamos una economía mundial sostenible, con un consumo responsable por parte de los países.


Para el cálculo de la huella ecológica se tienen en cuenta los siguientes elementos:


Superficie necesaria para proporcionar el alimento vegetal necesario
Hectáreas necesarias de bosque para consumir el CO2 proveniente del consumo energético
Superficie marina necesaria para producir pescado
Hectáreas necesarias para el pasto que alimenta al ganado y produce alimento animal


Dependiendo de la medición que se realice, podemos dividir los tipos de huella ecológica en tres:


Directa: acción directa sobre la naturaleza
Indirecta: efectos indirectos en la naturaleza
Colectiva: efectos del conjunto de comunidades en el planeta
Es de gran utilidad “la huella ecológica” al evaluar la viabilidad de los recursos naturales.

A cada uno de los más de seis millones de habitantes en el planeta, corresponden 1,8 hectáreas para cubrir las necesidades durante un año.
En una vida agraria organizada sin monocultivos extensivos, entre 1 y 2 ha. Es el terreno necesario para atender las necesidades de una familia de forma autosuficiente.
Serían necesarios otros dos planetas como este para que los 6.000 millones de seres humanos pudieran vivir como un ciudadano francés medio, una sociedad industrial basada en la disposición de los combustibles fósiles.

Estamos destruyendo los recursos a una velocidad superior a su ritmo de regeneración natural, según “Global Footprint Network” con datos de 2003 la “huella ecológica” de: Emiratos Árabes Unidos (11,9), Estados Unidos (9,6); Canada (7,6), Australia (6,6), España (5,4), Argentina (2,3), etc…


Los datos del 2012 nos dicen que la demanda actual a escala global de nuestras actividades es de 2,7 hectáreas por persona, mientras que lo que el planeta puede suministrar se sitúa en torno a 2 ha. per cápita. Depende como vemos según las regiones del planeta: los habitantes de los países desarrollados estamos viviendo por encima de las posibilidades de regeneración ecológica y disminuyendo cada año la capacidad planetaria de sostenernos

Hay dos elementos fundamentales:
En el mundo industrial actual los impactos se producen a nivel planetario
La huella ecológica tiene poco que ver con el espacio físico ocupado por un grupo humano, al extraer recursos y verter residuos en lugares lejanos de su territorio de vida.

Se extraen dos conclusiones:
El modo de vida de los países más ricos del planeta no se puede extender al conjunto de sus habitantes.
Una economía sostenible exige que una minoría acomodada reduzca su consumo y su nivel de vida sino se puede compensar con una mejora en los sistemas de producción.

La huella ecológica mundial por actividad:
47,6% quema de combustibles fósiles
22,1% agricultura
7,7% madera, pulpa y papel
6,8% pesca
6,4% ganadería
3,7% energía nuclear
3,7% asentamientos urbanos o ciudades
2,8% obtención de leña

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra “huella ecológica”?


Emplear electrodomésticos de bajo consumo y de alta eficiencia energética.


Emplear transporte público y compartir coche.


Una alimentación con productos ecológicos y de origen cercano, evitando la compra por impulsos.


Separar y reciclar los residuos, rechazando envases de plástico. Reduciendo la basura orgánica (37%) a compost.


Ahorrar agua.

La vía para el desarrollo de una economía mundial sostenible para por la reducción del consumo y el ejercicio de un consumo responsable en muchos países.


Biocapacidad de un territorio es la superficie biológicamente productiva (cultivos, pastos, mar productivo o bosques) disponible.
La diferencia entre la huella ecológica (demanda de recursos) y la biocapacidad (recursos disponibles) se define como déficit ecológico.

Bibliografía:

Global Footprint Nerwork (2017)
https://www.footprintnetwork.org/

Martinez Castillo, Roger; “Algunos aspectos de la huella ecológica”; InterSedes: Revista de las Sedes Regionales, vol. VIII, núm. 14, 2007, pp. 11-25 Universidad de Costa Rica Ciudad Universitaria Carlos Monge Alfaro, Costa Rica
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=66615071002

Ministerio para la Transición Ecológica y el reto demográfico: “Huella ecológica”
https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/exposiciones-del-ceneam/exposiciones-itinerantes/huella-ecologica/default.aspx

Vidasostenible.org y Ministerio de Transición Ecológica: “Calculadora de la Huella Ecológica”
https://www.vidasostenible.org/huella-ecologica/

OMS: “Bienes y servicios de los ecosistemas para la salud”
https://www.who.int/globalchange/ecosystems/es/